Notre Dame
Corre el año de 1482 en París, la Santa Inquisición se encuentra en apogeo debido a que gran parte de la península ibérica ha sido dominada por árabes. Las persecuciones han ido en aumento debido a la gran cantidad de gitanos que han emigrado a París, huyendo de la caza de otras regiones europeas.

En España se ha desatado una masacre antijudía por edicto real, todo aquél judío que no esté dispuesto a convertirse al cristianismo, será ejecutado. El establecimiento de una unidad religiosa ha sumado al clero para trabajar junto a la inquisición con la finalidad de erradicar las sectas, la herejía y las prácticas mágicas, así como cualquier otro sacrilegio que atente en contra de la Corona.

El Tribunal del Santo Oficio le ha otorgado a el Ministro Alexander Armengaud control total sobre las actividades eclesiásticas e inquisitoriales, él es el encargado de perpetuar los intereses de la Corona haciendo cumplir los edictos por medio de los crueles hombres a su cargo.

El pueblo parisino se encuentra dividido; por una parte está aquél sector que simpatiza con los gitanos y desea ayudarlos; y por otra parte están aquellos que los consideran una amenaza porque consumen demasiados recursos y como una plaga se propagan cometiendo actos sacrílegos a diestra y siniestra. El único sitio seguro de París que queda respetuosamente fuera del alcance de la inquisición es la catedral de Notre Dame, en la que se recibe y protege a toda persona que así lo solicite.

El líder gitano Adrien Trouillefou se ha encargado de triplicar el número de gitanos tan sólo dentro de la región parisina, es el epítome de la desobediencia civil y de la ilegalidad, los gitanos se han convertido en una plaga difícil de erradicar para la autoridad debido a su proceder clandestino y a que cuentan con aliados vitales para poder subsistir.

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Intriga y traición {Marc}

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Intriga y traición {Marc}

Mensaje por Aimée E. Domecq el Vie Sep 30, 2016 10:24 pm

Ese día la chica había regresado de la casa de descanso algo decepcionada, Angel se había ido de París tal vez para siempre y ella se sentía tan desolada que comenzó a resentir la soledad en seguida. Los constantes viajes de Marc a España le habían dejado secuelas severas, y aunque de alguna manera sabía que ser tan dependiente estaba mal no podía evitarlo, Marc era lo único que quería y lo único que tenía... Aunque últimamente con la pequeña Sophie, su sobrina, tenía dos cosas importantes. Pero aunque la chica adoraba a esa pequeña era un recordatorio del hijo que ella podría haber tenido y no había podido.

Las cosas habían salido mal, cuando viajaron a París... después de haber asesinado a esa familia llena de gente muy mala, ella se había prometido hacer las cosas bien pero había algo en su interior que no se lo permitía, el monstruo que era ella internamente a veces luchaba por salir, deseaba sangre, deseaba destrucción, deseaba venganza. Sí, todo eso le deseaba a quien se atreviera a no hacer lo que ella quería, y en ese caso estaba Marc olvidándose de ella con las putas de España y su primo Alexander amenazándola de comportarse a base de severas intimidaciones, había momentos en la vida en las que sólo desearía morir, alimentar todas esas cosas en su interior también provocaban que la parte buena que había surgido en ella desde que habían llegado a París decidiera mejor poner a salvo a todos a su alrededor.

Nadie tenía que pagar por su maldad, por su enorme complejo de aún no saber completamente lo que era... Ese día simplemente regresó como si nada y subió a su habitación, se ató el cabello en una coleta y se puso un vestido un tanto más ligero, supuestamente Marc regresaría hasta la semana siguiente o al menos eso le dijeron, por eso ella iba a ir a cuidar a Angel a la casa de descanso pero él ya no estaba allí...
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Re: Intriga y traición {Marc}

Mensaje por Marc A. Domecq el Sáb Oct 01, 2016 12:27 am

Marc estaba teniendo un viaje productivo en España, las relaciones con la inquisición de allá iban viento en popa, prácticamente los Armengaud y los Domecq ya estaban entre los "consentidos" y podrían hacer lo que ellos quisieran, aunque el juez ya estaba cansado de tener que asistir a las aburridas ejecuciones y no hacer nada salvo mirar como otros se divertían y él sólo tenía que votar a favor para que pudieran hacerlo. En las noches asistía a reuniones muy importantes, de mucha clase, extrañaba muchísimo a Aimée, casi le parecía verla en todos lados, escuchar la perfecta melodía de su risa, ver esos hechiceros ojos oscuros...la necesitaba.

Así que eso ya lo tenía irritado. Lo mejor de todo fue que antes de tiempo le informaron que ya podía regresar a París si de verdad loi necesitaba e inmediatamente les tomó la palabra.

Pero...al volver a casa no estaba ella, se volvió loco buscándola por doquier hasta que una de las sirvientas le informó que dijo que iba a "Las afueras de París", para quedarse algunas noches en la casa de descanso que tenían, pero que desconocía la ubicación.

Marc montó en cólera como era de suponerse y en un evento psicótico amenazó a la sirvienta de forma tal que la tomó por el cuello y siseó palabras horrendas y amenazantes que la dejaron en shock, pero atinó a huir a tiempo antes de que la sala principal sufriera un atentado también. Al fin acabó en la cocina sirviéndose licor para calmarse levemente.

En eso, notó que había visitas en la casa, ah sí, el amigo de Alexander, el inquisidor Amour y su hermana, creía acordarse, no le interesaba.

Todo despeinado, con la camisa medio rota y algo de sangre en las manos por su arranque, se estaba tomando su vaso de frío vino antes de que apareciera ella.

Contoneándose, espectacular con un vestido blanco ceñido sin tirantes, que le apretaba el generoso busto y con un corset en la espalda que rebelaba apenas su blanca espalda. Llevaba su pelo rubio rizado en un moño levantado que dejaba escapar algunos mechones aquí y allá. Sus orejas estaban adornadas con unos largos e impresionantes pendientes de gotas de cristal, que caían como un racimo de uvas acariciándole el cuello delicado sobre el cual también llevaba un collar de cristales, muy bello.

Unos enormes ojos suspicaces y azules, aletearon las tupidas pestañas negras en su dirección. Desprendía un aire malévolo que le sentaba muy bien y curveó una sonrisa en sus carnosos labios rojos al verlo ahí, apoyando el brazo con gracia en el marco de la puerta, haciendo centellear la pulcera a juego con los aretes.

-Hola...tú debes ser Marc...quisiera un vaso de agua...-


Marc atinó a levantarse de la silla y hacer una leve reverencia, tratando de ordenarse un poco el pelo y arreglarse la camisa, pero era inútil, ya que más daba, en realidad no estaba de humor...pero trató de recordar sus modales.

-Claro que sí madame, el mismo, para servirle...- Le sirvió el agua mientras le preguntaba -Se puede saber señorita, ¿Por qué no se lo pidió a la dama de servicio?...-

-Me temo que no la encontré...- Dijo ella encogiéndose de hombros con un puchero fingido, tomando asiento en el comedor de sillas altas con gracia pura, cruzando una pierna, la falda larga  tenía un leve escote que le hacía enseñar despreocupadamente sus zapatos altos que también eran de cristal.
-Siento tener que molestarlo...- Extendió una sonrisa divertida. -Parece que no tuvo un buen día...¿no es así?...-

Marc guardó un prudente silencio un momento, antes de ofrecerle el agua y contestar con la mayor naturalidad que pudo -Lamentablemente, así es mi lady...- Respiró exasperado -Si gusta algo más fuerte le puedo ofrecer vino...- Dijo con su sonrisa maliciosa asomando levemente.

Tiffany, la sobrina de Amour, que era la mujer que Marc tenía delante suyo, extendió una gran sonrisa felina, llevándose a los labios su vaso de cristal -Qué gentil...pero no todavía...¿Acaso su estado se debe...a la ausencia de la señora Domecq? no la he visto por aquí...- Dijo como quien no quiere la cosa pero atrajo de inmediato la atención del juez.

-...no ella no está aquí...- Pero miraba con suspicacia a esa mujer que parecía la encarnación de la tentación misma. -...¿Cómo es que la conoce, si me permite el atrevimiento milady?...-

-Ya veo...ah- Agitó la mano restándole importancia -Su primo nos presentó...durante su ausencia Señor...ella es preciosa...debe sentirse muy afortunado...-

-Lo soy- Dijo secamente él pero no dejaba de sospechar que tramaba algo y no le quitaba sus ojos astutos de encima, tratando de leer lo que tenía entre manos.

-Debería de ver como la miran otros caballeros...porque, no sólo es hermosa...también es tan amable...hace poco por casualidad visité una taberna cercana a la Catedral...la señorita Domecq estaba ahí también...¿Sabe, usted?...acompañada...qué coincidencia...-

Pareció que a Marc le patearon en el estómago cuando dijo eso pero sólo inhaló forzadamente y se esforzó por controlar la transformación de su rostro pero fue automático que su semblante se endureció y sus ojos se oscurecieron sombriamente, hasta casi parecer negros. -Eso no puede ser verdad...-

-Sí lo es, mi estimado Señor, yo no tendría ninguna ganancia con engañarlo...si no me cree...puede investigarlo...- Se inclinó un poco hacia él con esa sonrisa del mal mismo y susurró -Angel Verona...- Luego le guiñó un ojo con una sutil risilla y tomó su vaso de agua para irse contoneándose, dejando a Marc de una pieza en la cocina. -Me debo ir ahora...Que tenga un buen día, monseur...-

La bilis le subió hasta la garganta, se desgreñó otra vez inclinándose momentáneamente con las manos suejas a su cabello, apretando los dientes emitiendo un leve gruñido y después se levantó, tomando su túnica y saliendo de la casa por la puerta posterior, azotándola.

---

Cayó la noche, cuando regresó a casa parecía un depredador sigiloso, serenamente se movía en silencio con una terrorífica mirada serena. Aimée todavía no volvía, pero lo haría pronto, porque ya sabía todo...ya sabía que no iba a encontrar a nadie en su rincón a las afueras de París..."Oh mi oscuro ángel...qué haz hecho..." se lamentó mentalmente, por lo que se vería obligado a hacer...

Cuando la vio llegar, la observó de lejos desde donde estaba, ella no pudo verlo porque la luz estaba apagada. Tenía las manos apoyadas en las coderas del sillón pero era otro...su otro yo en el que se convertía cuando entraba en su otra fase, la temible, esa en la que no había estado en meses.

Subió las escaleras despacio y de pronto, encendió la luz del pasillo, materializándose en el umbral de la puerta con esa expresión en su cara, serena pero con algo terrible detrás, se leía en su mirada.

La miró fijamente sin decir nada, extendió lentamente una sonrisilla maliciosa -Aimée...- Cerró la puerta tras de sí, suavemente, poniendo el seguro -No estabas...- No dejaba de observarla así, era sobrecogedor de cierto modo la aparente tranquilidad que simulaba.
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Re: Intriga y traición {Marc}

Mensaje por Aimée E. Domecq el Vie Oct 07, 2016 12:12 am

En cuanto lo vio entrar a la habitación detectó algo raro, era difícil explicarlo pero quizá su lazo de sangre le permitía tener un sexto sentido del que todos los demás carecían, sabía que aunque se viera tranquilo algo extraño tramaba y lo rectificó en cuanto miró sus ojos sombríos. Aún así si estaba comenzando tranquilo ella también haría su mejor papel para obtener algo de clemencia inmediatamente comenzó a aflojar las ataduras de su vestido y se soltó el cabello como con cotidianidad. -Mon cheriè, me da tanto gusto que ya estés aquí- Le musitó con ese tonito dulce que sólo Marc conocía, con nadie era tan amable incluso cuando buscaba algo de ellos. Se acercó en un caminar gatuno manteniendo cierta distancia y se paró de puntas para dar un suave beso a sus labios separándose de inmediato. -No, cariño. Pensé que llegarías la semana entrante, iba a quedarme en nuestra casa de descanso pero... en el bosque últimamente hay muchos gitanos, no me dio confianza así que Berlioz me recomendó regresar. Pero no hablemos de mí ¿Cómo te fue, mon amour?- Hizo como que caminaba a la ventana pero estaba buscando algo a la mano que pudiera utilizar, sin dejar ese caminar provocativo, que se pensara bien que ella/él era lo mejor que tenía, si intentaba destruirlo estaría provocando al demonio que había en su interior.

*Berlioz es el siervo joven (14, 15 años) enamorado de Aimée y fiel a ella.


Última edición por Aimée E. Domecq el Sáb Oct 08, 2016 2:14 am, editado 1 vez
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Re: Intriga y traición {Marc}

Mensaje por Marc A. Domecq el Vie Oct 07, 2016 11:55 pm

Marc extendió una sonrisa entre malévola y melancólica al escucharla, con los ojos oscurecidos por el terrible presagio que guardaban -¿En serio te alegra verme?...- Su tono de voz era grave y aterciopelado, sensual. Se quedó inmóvil cuando ella se acercó así y fue muy lista al quedarse fuera de su alcance, porque el propio inquisidor estaba luchando consigo mismo por no tocarla, una parte de él se desgañitaba suplicándole que no le hiciera daño pero la otra parte, la que lo dominaba en ese momento le exigía que le hiciera pagar su osadía -Oh...así que ibas a marcharte...tú sola...tienes razón...una tremenda imprudencia- Estaba logrando distraerlo un poco con su charla, pero no podía olvidarse de su objetivo. Pareció no escuchar esa última pregunta -Oh...pero sí quiero hablar de ti...- De repente ya estaba detrás de ella como si hubiera cruzado la habitación en tres zancadas y prácticamente no había necesitado más que eso para llegar hacia allá. La tomó de los hombros sorpresivamente y sus ojos centellearon con un rayo de luz nocturna que se colaba a través de las cortinas entrecerradas y sólo iluminaba sus afilados ojos azules. La sintió encogerse y respingar asustada, pero su toque fue una caricia delicada -...¿Qué pasa mon chérie?...¿Por qué estás tan tensa?...- Sus manos se deslizaron suavemente sobre los delgados hombros y bracitos, en curso descendente mientras la pegaba hacia él con suavidad y hundía la nariz en su pelo suelto, dejando que la esencia le envenenara como siempre le hacía y que la idea de que alguien más hubiera gozado de ese olor embriagante, le atravesara como una ráfaga dolorosa y al mismo tiempo...iracunda. La ira trepaba por sus miembros y aseveraba su expresión mientras sus manos subían su curso provocativo sobre sus pechitos y de pronto una de sus manos acarició su garganta y se ciñó alrededor pero sin apretar, todavía seduciéndolo. Pegó sus labios a su oído y luego susurró -¿Qué hiciste, mi ángel?...- Su grave tono sonó como un lamento bajo pero todavía sensual. Su mano empezó a cerrarse más en torno a su cuello y su otro brazo serpenteó sobre su cuerpo por encima de sus brazos, pegándola hacia él poderosamente para impedirle moverse -¡¿Qué hiciste?!- Le gruñó ahora sí en tono de reclamo, apoyando su cara a un lado de la suya, sujetándole con más violencia, seguro le dejaría unas escandalosas marcas en la garganta, eso si ella conseguía zafarse de sus garras a tiempo...
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Re: Intriga y traición {Marc}

Mensaje por Aimée E. Domecq el Sáb Oct 08, 2016 10:57 pm

Aimeé asintió a su pregunta de modo distraído, maldecía internamente por no haber encontrado nada útil a la mano, haría una nota mental la próxima vez... si es que había una próxima, esa clase de errores se pagaban caro. Su piel se erizó al escuchar el primer paso en el que se acercaba, sabía perfecto en su consciencia y corazón que al único que le daba cuentas era a ese hombre... y le había fallado. Saber que tenía razón en querer matarla le daba mucho miedo, cerró los ojos y sintió cómo esos toques le quemaban tanto como le perturbaban, le sintió por sus pechos y decidió que estaba lista para las consecuencias, había fallado al único hombre en la tierra que amaba y respetaba, entonces miró de esa forma definitiva al otro con sus intensos ojos azules y escuchó esa pregunta frunciendo ligeramente el ceño. Subió a acariciar su mano y cuando le aferró gimió pero no se resistió, sólo hizo un gesto de dolor y apretó su mano en torno a la ajena pero apenas un poco, sólo para soportarlo porque lo merecía, pero sólo un poco, no merecía la muerte. Había tenido una tentación muy fuerte y eso lo aceptaba pero al final la había superado, pudo meterse con él en cuanto le vio tendido en su cama con las ropas de Marc pero descubrió que había una falla, ese hombre no era Marc. Soportó un momento pero cuando comenzó a sofocarse de verdad llevó una mano lentamente entre sus piernas y apretó con sus fuerzas superiores a las de una mujer, apenas le soltó retrocedió y saltó en medio de la cama y tosió sin poder evitarlo, entonces giró y cayó de costado al otro lado de la cama para cubrirse y se quedó jadeando allí -No puedo responder a tus invisibles acusaciones, sin embargo sé a lo que te refieres y admito que por un momento me sentí tentada... porque me sentía muy sola sin ti... pero... no eras tú... sólo se parecía a ti pero era alguien más... y aunque llegué a estimarlo, no puedo amar a nadie más que a ti Marc- Dijo en un tono sofocado y cuando sintió que recuperaba el aire se sentó en la alfombra -Ahora si sabiendo esto aún así quieres matarme... honestamente eres libre de hacerlo, después de todo eres tú quien me otorgó una nueva vida y no me opondré a que quieras quitármela...- Expresó mientras su mirada se perdía en un punto fijo de la habitación y una lágrima se escapaba de sus grandes ojos rompiendo su orgullo al instante ¿Cómo podía amarlo y odiarlo tanto a la vez?
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Re: Intriga y traición {Marc}

Mensaje por Marc A. Domecq el Dom Oct 09, 2016 12:38 am

Marc no la apretó con todas sus fuerzas a pesar de que deseba hacerlo más que nunca, mantenía los dientes apretados en una feroz expresión hasta que ella consiguió el modo de liberarse, se dobló un poco sobre sí mismo con el terrible dolor se vio obligada a soltarla y después ya no pudo atraparla cuando saltó sobre la cama y se cayó, se quedó encogido un momento ahí, escuchándola, respirando como una bestia y emitiendo leves gruñidos de irritación que no hacía más que crecer -¡Invisibles acusaciones!- Bramó agarrando el banquillo que estaba a los pies de la cama y arrojándolo contra el tocador, cuyo espejo se hizo añicos y después pateó una de las patas de la cama, cuya delicada ebanicería cedió y se tambaleó hacia un lado junto a la rubia, con estruendo -...¿Se parecía a mí?...- Repitió con exasperación y rodeó la cama yendoa buscarlas. Gateó hacia ella, se apoyó en sus rodillas delante suyo, la tomó de los desordenados cabellos rubios para jalarlos hacia atrás y obligarla a mirarlo -Como pudiste permitir...que esto, que es mío...- Murmuraba en tono bajo mientras deslizaba la yema de sus dedos por sus labios y por su mejilla -¡Lo probara otro hombre!- Le gritó sujetando su rostro con rudeza -¡Dime que no lo hizo! ¡Dime que no te toco!...- Antes le permitía a la chica estar con otras personas, era cierto, pero porque sabía que se trataba de pura conveniencia, que no significaba nada, pero lo que hubo entre ella y Ángel realmente le ofendía y no podía tolerarlo de ninguna manera, sobre todo porque ella se lo había ocultado y estuvo a punto de irse con él aprovechando su ausencia, como un engaño consumado a todas luces, tomándolo por idiota -Tú me perteneces...- Le espetó con esos oscuros ojos psicópatas pero su voz sonó ahogada y dolida, porque, por más que quería lastimarla, que realmente quería matarla, él también se encontraba con esa contradicción espantosa creando un caos en su interior, pues era su todo, no podía destruirla porque se estaría destruyendo él mismo, pero tampoco podía perdonarla y empezó a sentir que se cosumía en medio de aquel conflicto.
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Re: Intriga y traición {Marc}

Mensaje por Aimée E. Domecq el Dom Oct 09, 2016 2:13 am

Aimeé lucía devastada de nuevo pero no podía mirarlo, su orgullo y dignidad le hacían que se sintiera súmamente avergonzado de sí mismo. Su mirada aún así se mantenía baja, sumisa, lucía muy triste y es que en verdad lo estaba -Sólo nos besamos...- "Y con ello me acarició el alma..." Declaró a medias, nunca le mentía pese a todo, haber ocultado la existencia y el rango que Ángel había comenzado a tener en su vida había sido uno de sus más grandes riesgos. -Y lo soy, Marc, soy tuyo, tuya, lo que tú prefieras, lo juro por ti...- "Y tú taaan mío" No creía en Dios, jurar por Marc era lo más acercado a eso. Le había dolido en el alma aquello último dicho por su adorado, acarició sus rizos y contuvo todo lo que pudo un sollozo sólo atinando a estremecerse. -Sino te amara tanto ya te hubiera matado, amour- Susurró con rencor y su mirada se ensombreció tanto como la de Marc mientras desviaba la mirada con odio a sí misma por no poder llevar a cabo aquello -... pero en cambio, lejos de querer eso sólo deseo hacerte feliz...- "Te odio por eso" Confesó mientras su tono se quebraba, lo había pronunciado como si aquello fuera algo abominable, imperdonable, como si eso fuera lo único que estaba verdaderamente mal y es que ella en verdad lo pensaba así, antes de él ella no tenía ni una gota de bondad en su interior para los demás, sólo hubo una persona en su vida que sabía lo que él era y le aceptó del todo y esa era su madre, después llegó Marc, el único hombre al que se entregaría por completo, a quien cedería por amor. Por cierto ¿Cuánto tiempo llevaba sin tomar sus hierbas? Aquello le preocupó, su pobre adorado sufriendo una crisis y ella, había osado pensar y llorar por otro hombre, ir en su búsqueda, justo ahora la culpa se clavó en su pecho, un sentimiento que no había sentido nunca antes y fue tan extraño. Se abrazó a él y le dieron tantas ganas de matarlo, aferró sus rizos y una mirada endemoniada fue la que subió lentamente mientras clavaba sus uñas en su espalda, sobre la camisa. Ella también era un monstruo, y Marc a veces lo olvidaba -Sólo hay dos cosas que puedes hacer ahora... cogerme o destruirme...- Susurró en su oído, jamás temió a la muerte y menos si Marc fuera su verdugo, en realidad eso le parecía sensual y cautivador, que fuera quien amaba el que la matara -Pero no importa cuál elijas, debe ser bajo tu propio juicio, adorado. Déjame ayudarte- Susurró con la gracia de una hipnótica serpiente, y su mano pasó remarcándose con saña de su espalda por su costado y a colgarse de los botones de la camisa para hacerlos volar en un brusco tirón y clavarse en su torso, arañándolo. Al notar la sangre en aquellas heridas, mientras sus uñas se enterraban en la carne ajena y bajaban lentamente trazando unos surcos de pequeña longitud, se excitó tanto como comenzó a sentirse ¿triunfal? ¿enfermamente dichosa? "Eres todo mío" Con un risa baja y macabra le miró a los ojos y en cuanto este otro le miró con esos ojos únicos con los que podía identificarse plenamente, los zafiros de Aimeé se velaron en un inexplicable deseo y bajó a enfocarse en esas heridas entre sus pectorales para acercarse a lamerlas con lentitud y erotismo.
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Re: Intriga y traición {Marc}

Mensaje por Marc A. Domecq el Mar Oct 11, 2016 12:00 am

Marc la mantenía sujeta de los cabellos así aunque ella se resistía a verlo y cuando le confesó eso sintió una punzada de furia tan estremecedora que la soltó para poder apretar los puños y no golpearla -¡¡No digas mentiras!!- Le espetó en un tono bajo y estrangulado que sonó caprichoso, llevándose los puños a la cabeza y cerrando los ojos con fuerza, luciendo vulnerable en aquel instante, poniendo un puchero en sus facciones y casi echándose a llorar por el ansia de no querer matarla y al mismo tiempo sí, sabía que en cuanto le diera un sólo golpe no podría parar y no podría soportar la idea de llenarse las manos con su sangre y contemplar su cuerpo sin vida, sabiendo que jamás volvería a verla. Entonces las uñas ajenas se le clavaron en la piel de forma extrañamente liberadora. Le ayudaron a volver en sí de repente y sus ojos centellearon de modo peligroso. Despacio, apartó los puños de su propia frente mientras sentía su cuerpo pegándose al suyo, apretó los dientes con un respingo al percibir el deseo asaltando su piel de súbito, mientras la ira se canalizaba en esa urgencia y no en la violencia que deseó descargar en ella. Lentamente comenzó a sentir algo de alivio, pues aquella era la única forma en la que podía adueñarse de ella y recordarle una y mil veces de quién era esa piel y esos preciosos ojos y labios de tentación. La tomo de los cabellos otra vez para jalarlos hacia atrás y se acercarse a sus labios -Tengo que recodarte...por qué eres mía...- Musitó contra ellos antes de devorarlos usando sus dientes para capturarlos y luego dejarlos deslizarse entre sus dientes, atrayéndola de ese modo tortuoso contra su boca. Le clavó el colmillo en la comisura inferior y luego se saboreó también su sangre, relamiéndose la boca al alejarse de la suya. Le agarró las muñecas apartándoselas de su cuerpo y lamió el costado de su mano por el que se deslizaba una gota de su sangre. Se puso de pie intempestivamente, arrastrádola junto con él y la aventó a la cama sin miramientos.

Terminó de quitarse la camisa destrozada y se desabrochó el pantalón también, luego jaló a la chica hacia él, arrancándole la falda del vestido  de un tirón, dejándola sólo con la ropa interior y el corset desabrochado. Después metió su mano con rudeza en su bonita ropa interior femenina y se la arrancó también. Degustó el hecho de verlo tan excitado, recorrió el aspecto salvaje que tenía debajo suyo. Tomó sus muñecas juntas y las ató con su ropa interior rota, sí, era lo que tenía a la mano, luego le aventó los brazos por encima de su cabeza para que ahí los dejara -Abre las piernas...- Le ordenó secamente. La mirada altanera de la chica le estaba provocando, deslizó el dorso de su mano por su mejilla antes de voltearle el rostro hacia un lado con un golpe, no tan fuerte, sólo para imponerle quien estaba al mando. -Hazlo- Le exige otra vez mientras empieza a lamer sus dedos uno por uno. Una vez que le obedeció, llevó su mano entre sus piernas y uno de sus dedos se coló en su interior que ya estaba húmedo y el otro presionó su recto, repitió las presiones algo bruscas y rápidas hasta que poco a poco se fue abriendo paso en ese surco debajo también, llevando el mismo ritmo de penetración leve en ambos, apenas superficial, ignorando su pequeño miembro erguido a propósito. Descansó su peso sobre ella, aprisionándola contra la cama para que no pudiera cerrar sus piernas y con su mano libre mantuvo sus muñecas por encima de su cabeza -Así lo haré...te cogeré, por completo...lo haré para no matarte...y te va a encantar...- Susurró con el demonio mismo contra su cuello antes de morderlo "Mía".
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Re: Intriga y traición {Marc}

Mensaje por Aimée E. Domecq el Mar Oct 11, 2016 10:48 pm

Jadeó y cerró los ojos cuando volvió a tomarle así, apenas si acarició su mejilla, una caricia brusca y le miró con cierto reto en sus ojos azules, la sumisión era algo que le costaba mucho trabajo, sólo por ser Marc hacía un esfuerzo, le besó con fiereza, no iba a ponerle fácil ese encuentro y era por su propio bien, que se desquitara de esa manera era lo más sano, que no terminara con lo poco que juntos habían logrado, cuando le besó de esa manera una punzada en su vientre bajo anunció su excitación definitiva, ya se sentía húmeda y una dureza entre sus piernas comenzaba lo cual le hizo sonrojarse, y estremecerse, pero no podía dejar de derretirse entre esos toques bruscos, entre esos labios y dientes sobre ella, que le mordiera la boca era algo que le hacía vibrar, se retorció mientras tomaba sus muñecas y sin más terminó en la cama, le miró desnudarse y presenciar su cuerpo desnudo era como conocer a Dios, sus pupilas se dilataron mientras le contemplaba con fascinación, Marc era perfecto. Le miró incrédulo cuando se acercó a él, con una mirada retadora, que le domara, sólo a él se lo permitía, mientras le arrancaba la ropa atinó a aferrarse a la cama con la respiración agitada, eso le excitó sobremanera -Ohh Marc... Marc, cariño...- Susurró pero cerró las piernas manteniéndolas a un lado, le avergonzaba estar tan excitado apenas comenzando aquel juego, sentir sus muñecas atadas hizo que se mareara por una oleada de placer, pero desvió la mirada algo angustiada por esa petición, no quería hacerlo, no quería que le mirara tan vulnerable, tuvo que devolverle una mirada que no necesitaba palabras para una negativa, y gimió cuando le exigió de nuevo con ese golpe, se arqueó y cerró los ojos en un suave jadeo abriendo las piernas lentamente como si fueran las alas de una mariposa, dejando ver entre sus piernas ese arte único que no había entre las piernas de nadie más en todo París. -¡Mnnhh!- Se remordió el labio inferior cuando su dedo se adentró con esa facilidad en su cálido interior y casi llora de excitación y de cierto pánico mientras el otro dedo se presionaba en esa entrada que no le era muy cómoda, todavía tenía aquellas imágenes horrendas de su padre, de esos tipos sobre ella, del asesinato que le siguió a eso... cerró los ojos con fuerza por un momento pero se dio cuenta que si se concentraba en aquello perdería el control, Marc le lastimaría si no se calmaba.

Suspiró como pudo, sin darse cuenta estaba temblando pero se obligó a abrir los ojos para intentar borrar todo aquello, le miró aterrada pero no le pediría que se detuviera, prefería pasar por ese momento traumático antes que dejar solo a Marc con esa crisis, no soportaría verle pasar dolor por su culpa, prefería tener todo ese dolor para sí, ya después podría ajustar cuentas. Gimoteó ante ese tono autoritario, chilló con algo entremezclado en su interior, el miedo, la ira y el placer eran un caleidoscopio poco favorable para ella, pero intentaba concentrarse en Marc, que sostuviera sus muñecas era muy tortuoso pero eso la ayudaba a concentrarse, aún así cerró los ojos y buscó lamer sus labios, que le besara, que se hiciera de ella de una buena vez, hizo un pucherito mientras le mordía el cuello pero apenas se incorporó de nuevo le llamó en tono suave -Marc... por favor... t-te necesito...- Que le tomara, como quisiera hacerlo pero debía ser antes de que el miedo fuera tan grande que no le permitiera pensar y sólo quisiera huir por su vida, que le dejara concentrarse en sus labios, en esos dedos que intentaban entrar en ambos sitios, sería la primera vez que lo hacían de esa manera y eso era interesante, si era Marc intentaría relajarse y no ser presa del pánico. Pensándolo más seriamente ese dedo dentro de su humedad se sentía muy bien y se concentraría en eso para no pensar en el gran dolor que comenzaba a experimentar en su otra entrada, su miembro ocupaba atención cada vez con más apremio pero sabía que aquello era un castigo, la tortura consistía en ignorarlo y de alguna forma eso le ponía.
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Re: Intriga y traición {Marc}

Mensaje por Marc A. Domecq el Mar Oct 25, 2016 11:04 pm

Marc habría seguido comportándose como un animal malvado y salvaje, de no ser porque empezó a oler el miedo en ella, el terror que siempre le excitaba y le complacía infringir en las demás personas, en Aimée tenía el efecto contrario, no sentía satisfacción aterrándola porque en el fondo no soportaba la idea de perderla, de que se alejara de él, puesto que miles de veces le había presentado sus peores facetas y ella nunca se había asustado y claramente, nunca había huido. No quería que llegara el día en lograr que eso pasara, pero justo en ese momento era tan grande su necesidad de someterla y desquitar eso que sentía, que no se detendría, quizá sería un poco menos violeto de lo que había contemplado en un inicio, pero no daría marcha atrás, si se detenía no quería averiguar de lo que era capaz, realmente no quería.


Lamió su cuello desde la base de su garganta hasta su mentón y luego mordisqueó su oreja levemente, antes de murmurar contra ella -Deja las piernas abiertas...- En un rotundo ronroneo que era una exigencia. Luego se elevó sobre ella para que pudiera mirar esos viperinos ojos azules, brillando afilados, fijos en los suyos. Luego emprendió su curso con su boca, mordió uno de sus lindos pezones y al otro lo succionó con fuerza hasta que la oyó quejarse levemente, luego depositó un par de mordidas en su abdomen hasta llegar a marcar los dientes levemente en su pene pequeño, chupándolo con fuerza de más sólo para sentirla retorcerse, lastimándola pero al mismo tiempo sabía que le gustaba. También frotó con fuerza su lengua directamente sobre la punta, para escucharla gemir. Luego su boca se ocupó de esa zona más baja, ambos orificios, los chupeteó de la misma forma salvaje, empujando su lengua sin mucha piedad y sin dejar de hacer lo mismo con sus dedos, ganando espacio muy rápidamente. Marcó sus dientes después alrededor de dicha zona, le gustaba como ahogaba gritos pequeños.

Luego con esos mismos dedos lubricó un poco la cabeza de su propio pene, sujetándolo y sentándose sobre sus piernas un momento, echando la cabeza hacia atrás con el pelo totalmente desordenado, los surcos sangrientos que le hizo la chica con sus uñas y ese rostro que reflejaba su desalmada hambre sexual de un modo muy deseable.

Se acomodó encima de ella montándose en su cuerpo perfecto y sólo con guiar su cadera, su glande se empujó sobre la entrada más baja en su cuerpo, estaba muy estrecha, pero húmeda y trémula, sólo para él, sintió un deseo enfermizo y suspiró con brusquedad antes de volver a impulsarse, mantenía los ojos fijos en su cara, se sostenía con una mano sobre la cama y con la otra volvió a inmovilizar juntas sus muñecas sobre su cabeza -Mmmhhh...¡Gnhh!...- Se remordió los labios tremendamente para no gritar cuando logró meterse en ella. -¡ahh!...- Entonces sintió que era eso justamente lo que necesitaba. -¡Mfh!...nhhh...- Pegó la frente a la suya y volvió a moverse, metiéndose aún más en ella, apretando los dientes con delicia -Oh...mon amour...eres...mía..."toda"tú- Delineó esas palabras pausadamente, al compás de sus rotundas envestidas que la hacían vibrar entera debajo de su cuerpo, su muy delgado y perfecto cuerpo curveado, de piel como el durazno más tierno, con piernas largas y perfectas. -Repítelo...- Le demandó a ella, respirando bruscamente muy cerca de su cuello, con los ojos azules dilatados y perdidos, como si estuviera recibiendo la dosis de la mejor droga existente y en realidad así era, poder follar a la perfección misma, era un lujo que seguiría siendo exclusivamente suyo, ya no permitiría que fuese de nadie más nunca.
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